viernes, 9 de septiembre de 2011

Facundo

A mi me gustan las mañana de verano y los mediodías de primavera, las tardes de otoño, y las noches de invierno para acostarme calidamente en tu lecho, soñando que mis manos rozan la luna, mas grande y mas redonda que cada vez que la imagino.

Siento que las calles son vacías, sin almas, solo asfalto,  mas las piedras son alegría, son parte, son como es la vida. La vida como esas pequeñas cosas que atesoro, como los aromas de la mañana en el veranos, o las flores del mediodía en la primavera, esa fiesta de hojas que en las tardes tan rojas se dejan caer para que las pueda patear, para que las oiga sonar y ya a la noche, simplemente descansar, simplemente soñar, simplemente ver esa imponente luna que se asoma para despedirse, en mi ultimo suspiro de vigilia.
Cuan extasiado se puede vivir, solo mirando lo que pusieron para ti, sin quejarte por esas cosas banales que te hacen infeliz.

Busca en el vuelo de la mariposa, busca en el florecer, busca mas allá del sol, allí encontraras algo más, por lo cual vivir.

Si bien el maestro, no es quien nos abre las puertas, el maestro esta en ti, al igual que en mi, solo hay que callar, para poderlo escuchar. 

Escucharlo es la clave, para empezar.

Gracias nuevamente por leer, 

Cedric.


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