viernes, 16 de diciembre de 2011

¡Amores! Quizás...


Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista


Un nuevo amor pa' olvidar los antiguos
Un antiguo sueño... Amar, quizás

Borrar los dolores, forjando nuevos y deliciosos amores
¿Pudores? No más...
Amores... ¡Quizás!

viernes, 11 de noviembre de 2011

Hola… Hola. ¡Hola!

Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista

¿Cuántas veces un “hola” puede ser escuchado sin ser escuchado? Eso depende de la cantidad de ruidos molestos, gente des-respetuosa haya en un ambiente, también claro, de la paciencia de aquél que pretende hablar mediante una manga de… eso justamente que pensaste en ese momento.

Esa falta es una constante en muchas clases de aula en la actualidad, en las calles, en las villas, en los countrys, en las torres de lujo de Puerto Madero, y obviamente en las personas que no escuchan nada más que sus egos. Algunos se preguntarían lo que pasa con la gente, otros fueron hechos para seguir un molde y nunca cuestionar, mucho menos cuestionarse. ¿Para qué preguntas? si ese uno, o estos varios ya tienen listas sus propias respuestas. Indubitables, incontestables, mismo que incoherentes.

Quisiera ahora tornarme uno de estos egocéntricos, así quizás consiguiera escuchar mis propios pensamientos. ¡No! ¿Para que pensar? No hace falta. ¿Para que tener consideración por el prójimo? Puéis presumiese que si no sois un obsoleto verdugo de estos almas perdidas en la mediocridad de sus íntimos relatados a los gritos entre risas histriónicas y frases ralladas como vinilo de 78 rotaciones, al rezar para que por obra divina si tornen mudos por más de 30 segundos u ojala para siempre, serías de veras un homínido relleno de maldad sin precedentes.

¿El hecho que he presenciado en un aula de la Universidad Argentina de la Empresa representaría la desvaloración de la educación, del ser humano como tal? ¿O simplemente es ocasionada por la falta de ética de la juventud actual? ¿Un pedido de silencio y atención de un profesor para con sus alumnos puede perdurar por más de un mes?

Bien… Por fin el momento tan esperado por un cuatrimestre llegó. 15 segundos de embarazoso silencio. Mientras el profesor miraba sus alumnitos mudo, el suceso milagroso aconteció. Tanto mareo, tanta aguja, tanto boludeo, tanta… Eso… Eso mismo que estáis ahorita a pensar. Exactamente con las tuyas palabras. Esa tormenta eterna tuvo fin.

Mientras el maestro se quedó mudo, sin tener lo qué y ni de qué, habló sin palabras. Su fatigo, cansancio y enojo, traspasaban por su mirada. Esto momento tan sublime adónde quizás algunos aprendieron más que en el cuatrimestre entero, fue cortado… Ese suceso estupendo fue roto por una alumna que ha llevados un tipo que no era alumno, justo cuando se apercibió que estaba en un aula equivocada. Quizás más gente debería tener seguido a ellos. Eses que me hicieron tardar 12 minutos para concentrarme en ese texto, por tanto hablar, por seguiren su afán egocéntrico de a nadie más que a si mismo escuchar.

lunes, 31 de octubre de 2011

¡No al alguacil normativo!

Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista


¿Porqué hablamos del pasado? Quizás para sentirnos más vivos, para que no nos sintámonos muertos. Es como cuando nos besamos a alguien en una fiesta, la cual sabemos que no nos gusta, solamente para aumentar nuestra auto estima. Claro, el resultado posterior es el inverso. Las ideas son como gaviotas, vuelan y vuelan, pero siempre están en el mismo lugar.


Hemos pasado por uno de los partidos más emocionantes de los últimos años, décadas... Así me sentí al mirar la conmemoración de sus fanáticos por la robusta victoria en las elecciones presidenciales por la televisión. Realmente el clima fue de fin de campeonato en el búnker del Frente para La Victoria, en el Hotel Intercontinental del centro porteño, pos la divulgación de los primeros resultados oficiales que dieron la victoria a la señora K.


Nos damos cuenta de que vivimos en un momento inflacionario cuando la gente se va al supermercado no para hacer compras, pero a penas para verificar si hay promociones. "Sueño el sur... Inmensa luna, cielo al revés". En esa amplitud sistemática y insana del capitalismo selvaje, adónde los que menos tienen son los que pagan las crisis, latino-américa se beneficia de los pobres europeos que aquí vienen gastar sus miseros euros, puéis a ellos no queda otra cuando el kilo de tapa de asado les sale 10 euros(cerca de 60 pesos argentinos).

Me encanta escribir sobre las cosas después que se han pasado, después de que todos teóricamente sobre algo ya hablaron. Me encanta subvertir el orden de los pronombres contra los verbos, o de veras, en su favor.  En mi caso, por casualidad, justo esa vez no fue proposicional y sí por qué tuve un raro momento en que estuve con trabajo, en el sentido remunerado. Yo no tengo la visión hipócrita capitalista del trabajo y la cristiana mucho menos, siempre voté en la izquierda, soy acusado por amigos de ácido, crudo, cruel y radical por ser demasiadamente sincero. Así es. Hay cosas que mudan con el tiempo y hay tiempos que mudan las cosas.

La irracionalidad futbolistica invadió la política. Adonde no importa quien gane todos pierden, visto que tal cual a la política del Pan y Circo de la Roma antigua, el fútbol en su uso actual, nada más es que el opio del pueblo. El arma más eficaz y económica de abstracción y anestesia de la gente. El bipolarismo de la política de hoy en la Argentina hace como que no se discutan proyectos, tampoco que rumbos de cambios estructurales necesitamos para lograr un ascenso social, cultural y educacional de una mayor parcela de la población. 

En verdad no veo diferencia a no ser en el destino del contra-check, entre las políticas Macristas y Kirshneristas. Ambas son de derecha y no de derechos, ambas son exclusivas, ambas vienen en beneficio de sus afiches políticos y no de la población en general, y mucho menos a priori benefician a las mazas en su amplitud. Eso es todo una chingada.

Un cambio en el pensamiento es lo necesario. Digo, una mudanza radical en la filosofía socio-cultural. No basta cambiar la marca del medicamento, si hay que transmutarse a otro principio activo. No me interesa a quien será destinado el sueldo de presidente o presidenta y sí que los objetivos del mandatario sean una verdadera inclusión social, un cambio brusco en el sentido de la inserción de la juventud en el ámbito laboral y  no obstante a un re-creacionismo del sentido de lo que sea el patrimonio histórico, sociológico y estructural practico en la vida de las personas en la totalidad amplia y abastadora en todas las castas sociales.

Soy chulo, vulgar, corroncho, y quizás alborotado. Morbudo, cargoso, rañoso, un guay más adentro del huracán de piquetes anti socio normativo, ojalá nada chido. Tengo cara de tromposo y ojos de atorrante, pero jamás pelotudo. A la neta hoy si quisiéramos hacer los saqueos a los supermercados, como en los inicios de la década de 2000 sería casi imposible. Hoy por la mañana entre en un súper de una gran red argentina y mitad de las estanterías estaban vacías, en la carnicería no había vacío, ni una tira de asado. ¿Cómo puede faltar carne en un almacén en el país que es en segundo mayor exportador de carne del mundo? ¿Sufrimos desabastecimiento o qué? ¿Nos conformamos a vivir en crisis?

miércoles, 19 de octubre de 2011

Un poco de mitología

Como muestra de mi afecto, les tengo algo que encontré para que vean que no todo es tan terrible, ni nada es siempre como es para nosotros, a veces simplemente es cuestión de perspectiva. Por ahora no les voy a adelantar más. Lean, disfruten, aprendan.



Hubo una vez un hombre llamado Urashima que atrapó a una tortuga en su red de pescar. Como las tortugas viven cientos de años, Urashima pensó que sería mejor liberarla y la dejó ir. Sin embargo, él no sabía que esta tortuga en realidad era Otohime, la hija del rey dragón, que estaba disfrazada.
La princesa-tortuga invitó al joven a la corte de su padre, donde se le apareció en la forma de una mujer hermosa y se casó con él. Después de tres días, Urashima sintió un fuerte deseo de visitar a sus padres, pero cuando volvió a su tierra descubrió que habían pasado 300 años (un día en el reino del dragón representa cien años en la Tierra). Como todos sus seres queridos habían fallecido, Urashima se entristeció mucho y comenzó a desear volver al lado de su esposa.
Sin saber cómo regresar, Urashima abrió la caja mágica que su esposa le había dado como muestra de su amor. Sin embargo, le había advertido que jamás la abriera. Cuando lo hizo, con la esperanza de encontrar la manera de regresar con ella, inmediatamente perdió su juventud, se volvió viejo y arrugado, y cayó muerto sobre el suelo.

Espero que les haya sido fructífera esta mitología japonesa, que deja más de una enseñanza.

Gente un abrazo!

Cedric.

sábado, 1 de octubre de 2011

La Salada

Dario Calderon, Buenos Aires - Poeta y Periodista

Eran las 6:00h de la mañana. La traffic blanca, modelo 98, del padre de mi compañero ya estaba en marcha. Vestido de jogging, sin peinar, con gorra y escoltado por mi compañero, su padre y el mío emprendí lo que sería una mañana en el mercado ilegal más grande la argentina: La Salada.

Mi ánimo no era el mejor, debo admitirlo. No soy una persona de prejuicios pero era consciente de que el lugar al que por primera vez iba, era un lugar con muy mala reputación. A medida que avanzábamos por la panamericana mi curiosidad crecía, de la misma manera, mi nerviosismo.

Exactamente 55 minutos fue lo que estuvimos en esa traffic blanca hasta que conseguimos un lugar para estacionarnos en éste pseudo shopping ubicado en Lomas de Zamora. El clima se había vuelto horrible, una espesa niebla cubría todo el lugar, el hedor proveniente del cercano riachuelo era imposible de evitar y la inquietud comenzaba a crecer en mí y en mis acompañantes.

Al entrar, si así puede decirse ya que el lugar no tiene ninguna entrada fija, miles y miles de puestos vacíos en su mayoría, por la temprana hora a la que arribábamos al lugar, ocupaban éstas tierras sin pavimentar, sucias y sin cuidado aparente por parte de nadie. El camino era de tierra húmeda. Piedras, botellas y chapitas de cerveza lo decoraban haciendo de éste camino un lugar más colorido pero a la vez más incómodo de transitar.

A medida que caminábamos, más y más puestos comenzaban a organizarse para otro nuevo día de trabajo, ya no eran ese junte de alambres y cuerdas de un principio, sino que se iban adecuando para almacenar su mercadería, ya sea comida, ropa o productos de electrónica.

Gente humilde de múltiples nacionalidades ocupaban cada puesto. Las mujeres generalmente con sus hijos y/o hijas se ocupaban de atender a la clientela que de a poco y en camiones o buses en pésimas condiciones llegaban al lugar.

Pareciera no haber prejuicios entre esta gente, cada cual mediante abrazos, besos y apretones de manos saludábanse unos a otros como si hubiesen sido amigos toda su vida. Esto sin duda marcó mi forma de ver el lugar, ya que en mi cabeza empezaba a darme cuenta que no es todo como me lo habían mostrado, había más y justamente este “más” que no conocía, era algo positivo. 

Entre caminatas, preguntas, múltiples ofertas y cientos de changos con ropa que llegaban a cada stand, se hicieron las 10 de la mañana. La gente en el lugar se había triplicado. Clientes de todos credos y colores ocupaban los puestos comprando, preguntando u ofreciendo para vender su mercadería. La Salada comenzaba a ponerse interesante…

Olores de churros, medialunas, chipá, pan recién hecho habían formado una nube de olores imbancable. Imagínese lo que era esta nube sumada al olor fétido del riachuelo con el humo de los camiones y alguna que otra parrilla que comenzaba a prenderse para encarar el mediodía, el resultado, una pestilente atmósfera que envolvía de manera no grata para nadie, este shopping marginal de zona sur del Gran Buenos Aires.

Se acercaban las 12 del mediodía y la temperatura comenzó a subir. Con el calor, el aumento de cantidad en la clientela y los múltiples olores, mis compañeros y yo comenzamos a desesperarnos. El hedor del lugar había superado todo aquello que alguna vez en mi vida había tenido oportunidad de oler, a aquella horrible orgía de olores que había sufrido hace unas horas ahora había que sumarle el olor a guiso y locro en vivo y en directo. La cabeza comenzaba a dolerme.

Deambular por éste lugar al mediodía se había vuelto más que dificultoso, comenzaba a tardar 30 segundos aproximadamente para atravesar estos coloridos y diversos locales y créame, caminar a tan lento paso por éstos lugares no es grato, tanto por los “pungas” como por los que te quieren vender a toda costa un buzo Adidas con 4 líneas queriéndote convencer de que es original.

El caminar era pésimo, mi cabeza me dolía y la cumbia colombiana resonaba fuertemente en cada stand. Éstas fueron las circunstancias en la que encontré a la persona que buscaba, a la persona a la que realmente había ido a buscar para observarla y a la que ansiaba por entrevistar, la famosa Barbie de La Salada. Una mujer alta, rubia, esbelta, con curvas admirables y una sonrisa hermosa pero tan falsa como los productos que auspiciaba allí adentro. Créame si no fuera porque se la asocia directamente con La Salada, más de algún ricachón ya le hubiera querido hincar el diente. Es una mujer físicamente hermosa, plástica pero hermosa, carismática y rebosante de vida. Decidí no hablar con ella, preferí observarla. Como quién dice “una imagen vale más que mil palabras”, y así se dio. La observé por unos 15 minutos. Vestida con un jeans ajustado y una remera blanca con una corona dorada que brillaba bajo el sol ella caminaba como una celebrity por el lugar. Nada parecía importarle, caminaba como si fuera lo que realmente es, su casa.

Piropos llovían-le de todos lados, ella contestaba solo con una risa y un modesto “gracias”. Lo que no todos saben, por lo menos eso parecía, es que aquella mujer por la que muchos morían en el lugar, estaba casada. Si, hace 22 años. Ella comentaba con un hombre que la adulaba que solo tenía ojos para él, que lo amaba y que jamás en su vida lo dejaría ya que él la había apoyado siempre en todos sus buenos y malos momentos. Como cuando participó de una mesa con Mirtha Legrand, como cuando fue diagnosticada de cáncer de mama. Exacto. Así fue. Sin tapujos ella lo dijo, sin importar lo que cualquier otra persona en el lugar pudiera pensar u opinar. Su hablar era fluido, a diferencia de otros dueños de locales, ella tenía un léxico más formal para comunicarse ya sea con sus pares como con desconocidos. Claro está, sin altitud altanera ni nada de eso, siempre con respeto y muchísima buena predisposición. Así era ella o así se mostraba, era una mujer linda pero con carácter y como quién dice, con calle. 

Fue extraño solo observarla, ya que a medida que la miraba hablar con aquel hombre, decenas de preguntas de todo tipo aparecían en mi mente. Pero decidí, dejarla, seguir adelante y continuar por mi recorrido en aquel fétido y colmado mercado.

Las 13 horas en punto daba el reloj de mi celular. Podría afirmarle mi buen lector, que el lugar se había vuelto un hormiguero lleno de gente ansiosa por comprar productos que en locales oficiales o shoppings no puede. El aire viciado, el olor a distintos tipos de comida y los mil quinientos temas distintos de también distintos tipos de cumbia habían hecho para mí y mis acompañantes un cóctel impasable, en éste momento fue donde decidimos dejar el lugar. 

Seis horas habían pasado desde ese momento en el que bajé de la camioneta hasta que decidimos marcharnos de éste mercado de diversas nacionalidades. El resultado a mi entender fue bueno a pesar de todo lo que había tenido que soportar por entrar en éste mundo. Si usted me pregunta “Volvería a ir?”, yo lo respondo que sí, pero ésta vez no solo a observar sino también para adentrarme más en este llamativo mundo suburbano y por qué no, comprar algún que otro producto de esos que cuestan tanto para la clase media en Argentina.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Parnasiano en tiempos de histeria

Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista


Feo, pobre, sin fama y aun sincero. Me re contra cagaron. Hoy existe una máxima brutal para el éxito en las relaciones amorosas, mejor dicho, para lograr tener una relación. La inversión de valores de la sociedad actual hace con que el estereotipo clásico del ser exitoso en el rol afectivo no sea lo que las películas cuentan. Ser bueno, joder, ¿para qué? Romántico, uh, te re contra fuiste. Así comienza la tragedia de un pobre romántico a vivir en una sociedad histérica en tiempos modernos.

Domingo, nada más depresivo que eso cuando no se tiene una pareja. Las paredes le hablaban como se fueran los inquisidores de una trampa cruel del destino. Un ordenador y el vacío que sentía eran sus compañeros en está rara noche de primavera. El frío que hacía no era habitual para la época, y se traspasaba hasta sus huesos, y inebriaban su alma.

¿Qué se puede hacer en un domingo? Pregunta que muchos buscan la respuesta. Nuestro infante tardío fue aturdido por un llamado en el chat de facebook. ¿Quién más le podría hablar en un domingo a las 8:00h de la noche? La frase era la típica de un ser egoísta y quizás inocente de su egoísmo: “Mi padre me peleó, me trató súper mal... ¿Te puedo ver?”.

Lo que es la soledad, ¿no? El silencio de la espera. Ese por venir de algo fabuloso, que nunca va a pasar. Su respuesta fue: “Puede ser... ¿Qué estáis haciendo?”. Que en verdad quería decir, que bueno que alguien recuerda que yo existo. Estos dos almas entonces resolvieron encontrarse. Lo propuesto por nuestro solitario fue una ida al cine. Nada más, ni nada menos que eso.

Los segundos de ansiedad hasta el encuentro se hiciera que un corto lapso de tiempo se sintiera como días. En verdad, fueron días sin ver a ese ex amor que de alguna forma rara le hace mover las pupilas involuntariamente, patinar las piernas, mocar a los dientes. Al saludarse, casi se provoco un beso no intencional, ambos dicen la obvia frase: “¿Como estás?”, entrecortándose una mirada de complicidad.

Al caminar por estrechas calles vacías, se cogen por la cintura, a miradas curiosas y envidiosas de transeúntes. La noche transcurrió de maravilla, durante el film un recostar de cabeza en el hombro, le pareció una señal de que todo eso era un sueño. Que las diferencias se aplastaban, que podría ser que por fin que... Surgiría un beso, después otro... Del cine a comer, a los que pasaban veían a una pareja. La despedida se dio a las cinco y pico.

Todo sería perfecto si en el miércoles al reencontrarse con la persona perfecta del domingo, no se constatase que esta fuera bipolar y porteña, y al salieren a una disco siquiera le quisiera besar. Entretanto le decía que siempre la pasaba genial con él. Sin embargo, en seguida le afirmara que no podrían estar nunca en pareja, que por ser una persona muy complicada, eso era imposible. Las frases cursis y típicas del ámbito del histerismo cayeron como la vértice certera de que realmente, los como él no son lo que la gente valora y busca en la actualidad en nuestra polémica y histérica ciudad.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Viejos Tiempos

Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista


Che... ¿vistes cómo se va el mundo? ¿Qué cosa, no? A cada día me impresionan más la gente. Parecen que están todos locos. Esas formas raras de hablar, ese desaparecimiento de las buenas costumbres. ¿Vistes que no te piden por favor y ni te dicen permiso?

Otro día en el Subterráneo un amigo mio por dar pasaje a una señora fue arrastrado por una ola de salvajes hacia afuera del tren, la puerta se cerró y el quedó-se afuera. A nosotros no nos quieren, ¿sabés? Somos como un mueble que uno lo saca por la ventana.

No soporto más las filas interminables de los bancos, no te dan adónde sentarse. En el colectivo te miran, y te miran, pero tampoco te dan lugar. Además te dan cada golpe en el espinazo para pasar. Puta que los parió, bando de cachondos y soretes. No lo pueden ser así de hijos de puta. En el banco no hay bancos, ¿vistes que increíble?

Y las calles destrozadas, sucias... rellenas de inmigrantes ilegales a vender chipá. ¡Que bárbaro! Así estamos en la Argentina. A parte de todo me molesta que haya tantos chinos, huelen raro.

Manolo ¿qué hacés? Eh... Eh... Ni me escucho. Creo que su auditivo está con defecto. Mal andamos, ¿eh? Las casas tomadas, la televisión los mismos de siempre, los políticos... Ni hablar de los políticos. He visto ya de todo, ya pasó de todo desde que la Evita estuve embarazada. Como cambian las cosas, y ni puedo más pescar en el Riachuelo.... ¡Así estamos negro! Che me voy. Me fatigué de jugar el dominó.

Las Palomitas

Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista


Los rumbos de la vida en tiempo modernos son por más que no se quiera múltiples. Multiplex caso quieras ir al cinema. Puéis que, decidí enfrentar mi fobia a las multi-salas. Como extraño a los cines de barrio, aquellos en que tú no necesitas siquiera leer en el diario que film están dando porque sabe que será una película impar.

Tal cual, por eses desechos de la vida he descubierto un cine “de barrio. El Cinemark de Puerto Madero está cerca de mi casa, como 12 cuadras. Entonces me propuse a ir a ver Juan y Eva. Mismo que 3 personas en el camino me tengan dicho que no lo debería ver. Paso en un súper, compro chocolates y cervezas, y llego retrasado a la sesión. Así que gracias al sistema multiplex, pude cambiar de destino, pedí por lo que estaría por comenzar. Un título muy sencillo me cautivó: “El significado del amor”.

Oí decir en algún lado que ese film tiene una narrativa cercana a de la tal "Amelie" o algo así, también de origen francesa. No la vi, no sé de que se trata y tengo rabia de quien lo sepa. Justamente por lo tipo de gente que me he hablado durante años tan animadamente de la dicha obra es que no tuve la menor gana de asistirla. Es decir, cuando un amigo me viene sonriente a invitarme para una sesión de la más nueva "no sé que pelotudes Hollywoodiana", yo sufro. Sufro por no tener un arma en mano. Sólo no sé si quiero matar al que me invitara, al dueño del cine que permite que basura comercialoide sea exhibida, a los distribuidores que imponen esas producciones de fondo no mucho o nada inerte de contenido, o a todos estos. Claro que serían tiros en vano sino lanzamos una bomba en los estudios de Hollywood.

Reírse en comedias es censo común, pero divertirse no pasa siempre. Hay tantos subtextos y conjunturas múltiples en ese film que me sentí como se viera unas 8 películas clásicas juntas. Bahia Benmahmoud es una pasionaria de los tiempos modernos. Es ella como una hippie post moderna de ultra izquierda, con métodos de acción que pocos expertos pensarían, con el lema “hacer el amor y no la guerra” y se acuesta con hombres con los que cumple el derecho de hacer cambiar de opinión, que se define a sí misma como una "de puta política", puéis acostase solamente con hombres de derecha. Este método da fruto hasta que conoce a Arthur Martin, que le suena de inmediato como un potencial fascista, debido a su discurso sobre el principio de precaución a la gripe aviar, que lo describe como paranoico, pero también su homonimia con un fabricante de electrodomésticos le ubica como un hombre provenido de una familia tradicional. Ella se da cuenta, sin embargo, que su falta de discernimiento sobre ese ser desconocido le inebrió y poco a poco se da cuenta de que ella se siente atraída por él.

Dos izquierdistas enamorados, uno de origen judía y otra árabe-argelina y yo atrapado en la trama rellena de chistes políticos, étnicos, raciales me puse como neno otra vez, sólo me faltó el carrito de palomitas de maíz, pochoclos, cotufas, poporopos, crispetas, maíz pira, cabritas de maíz, pipocas, rosetas, roscas, tostones, pururú, canchita, canguil, pororó, o cocaleca... Igual, aun recuerdo la escena en que Bahia llora y grita al dar la luz a un nene, porque ve en la televisión que Sarkozy había ganado las elecciones presidenciales.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Cerradura

Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista


Cara cerrada, corazón un tanto lastimado por los años, por la vida... De atendiente a fotógrafa de un cumpleaños que se conmemoraba en en comedor de la facultad... La partuza era tanta que la micro fiesta improvisada llamó la atención de todos al alrededor. 

Mientras esperaba un sandwich, he recibido un pedazo de torta... Aun observaba la señora de sus 40 y picos años atrás del balcón. Seguía con la misma cara. Expresión dura, cruda, difícil de digerir. Algunos más se sumaron a los tantos que allí estaban. El canto por el cumpleaños ecuo por el salón. Risas, rostros fáciles de asimilar. 

En la mesa de un todo se hablaba, desde comida macrobiótica a veganismo. Tengo fiebre y no consigo concentrarme para escribir.

viernes, 9 de septiembre de 2011

13 cuadras, ¡no más!


Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista



Me cago de miedo de los ratones. Sin embargo, no resisto a comer un chori en Puerto Madero, mejor dicho en la costanera. Estoy a pocas cuadras en verdad. Vivir en San Telmo es bucólico y muy romántico. Salir por calle México, adonde vivo, es algo arriscado. El exceso de casas tomadas, el olor a comida china mezclada a lo de parrilla me mata. Sigo, ya algo cansado, no de caminar, y sí por el día que llevé, siento-me al lado de Malfada. Tuvimos una charla rápida, había una fila inmensa de maquinas fotográficas a su espera... De ultima le digo: Cuidá-te con los flashes, pueden sacarte el sueño a la noche.

Saludo con la mirada los calle vivientes de Paseo Colon, cruzo rápido la avenida antes que me quieran devolver el saludo. Un par de cuadras rotas más, y distraído caso soy atropellado por el súper moderno tranvía, metro ligero, como sea... Me encanta saber que millones fueron gastos para ligar nada a cosa ninguna. La vista es bonita, pero no es la Baires de Menén la cual estoy a buscar.

No tan rápido como Fangio, pero casi tan efectivo, acelero mi caminar... Pasan por mi los carros más tops, de eses que sin robar un banco no sé cuando iré comprar. Un cachito más y allí está... Un olor inebriante, y muchas otras cosas me hacen temblar, a parte del hambre.

En silencio... todo eso no me hace ruido. Ni las gigantes torres que no me dejan ver más allá. Y así callado la maté, sí, la maté. Maté mis ganas de reencontrarme a la Baires que busqué. 13 cuadras no más. Tan poquito me bastó para llegar, pero mucho me hizo consentir, sentir.

Facundo

A mi me gustan las mañana de verano y los mediodías de primavera, las tardes de otoño, y las noches de invierno para acostarme calidamente en tu lecho, soñando que mis manos rozan la luna, mas grande y mas redonda que cada vez que la imagino.

Siento que las calles son vacías, sin almas, solo asfalto,  mas las piedras son alegría, son parte, son como es la vida. La vida como esas pequeñas cosas que atesoro, como los aromas de la mañana en el veranos, o las flores del mediodía en la primavera, esa fiesta de hojas que en las tardes tan rojas se dejan caer para que las pueda patear, para que las oiga sonar y ya a la noche, simplemente descansar, simplemente soñar, simplemente ver esa imponente luna que se asoma para despedirse, en mi ultimo suspiro de vigilia.
Cuan extasiado se puede vivir, solo mirando lo que pusieron para ti, sin quejarte por esas cosas banales que te hacen infeliz.

Busca en el vuelo de la mariposa, busca en el florecer, busca mas allá del sol, allí encontraras algo más, por lo cual vivir.

Si bien el maestro, no es quien nos abre las puertas, el maestro esta en ti, al igual que en mi, solo hay que callar, para poderlo escuchar. 

Escucharlo es la clave, para empezar.

Gracias nuevamente por leer, 

Cedric.


jueves, 8 de septiembre de 2011

Pido la palabra, por primera vez.

Pido perdón de antemano, porque la prosa no es mi fuerte, entre los versos me suelo mover mejor, puedo hallarme completo.

Y quiero agradecer solo por el hecho de empezar a leer, se que en este mundo a las corridas, pararse a leer a un desconocido, es una locura, si ni siquiera se lee a los grandes maestros, leer hasta aquí, es un hecho de agradecimiento inmenso, ante usted, mi lector.

Primero que nada, me quiero desahogar con una frase, que va en contra de alguien al que respeto mucho o por lo menos es, una contradicción a una metáfora que utilizo. “Dios, no está muerto”.

Como podría ser, si lo veo en todo y todos, como podría ser si lo siento en cada cosa de este mundo maravilloso, que es un paraíso. Si, un paraíso. No, no estoy bajo ningún tipo de alucinógeno, todo lo contrario, veo el mundo de la manera que lo vio la gente que lo transformó para que pueda ser un mundo todavía habitable, lleno de maravillas. Puedo ver al mundo tal cual es, de esta manera no veo la bomba que hace más ruido que una caricia, sino las miles de caricias que silenciosamente construyen la vida.

Mi pensamiento, fue forjado, por eso llevo el nombre de un forjador, de un herrero. Alguien que al igual que yo, día a día forjo un arma, que como siempre tratara de iluminar. Ya diría Fernando, “Y que brille la verdad, como una espada vengadora, que en mano conocedora, siempre infunde claridad”; y con esta frase abordo mi segundo y último tema, porque ya llegar hasta acá, mi querido lector, es más que un triunfo.

¿Por qué después de decir algo como lo que dije arriba, no extiendo una explicación, no entro en un debate conmigo mismo o simplemente trato de convencerte con más fundamento?

La respuesta es tan simple que contestarla seria pecar de crédulo, creyendo que alguien que leyó hasta aquí no puede entenderlo. Nada de lo que se escribe es por simple casualidad, nada que existe lo hace por pura casualidad, desterrando esta palabra, es cuando los prejuicios se dejan de lado, es cuando se lee buscando el verdadero significado.

El hecho que leas esto, ¿crees que tenga que ver con aquella palabra que ya desterré?

Con esto me despido, un éxito haber logrado que me leas.

Un placer,

Cedric.

¿Qué un porteño piensa?

Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista


¿Usted es un transeúnte de Capital Federal, viviente, residente legal, residente ilegal, o cualquier cosa menos porteño? Existe un estudio de la (UPETEE) Universidad Porteña de Estudios Técnicos para la Exclusión del Extranjero, que apuntó en su nueva pesquisa etimológica el nivel diferenciado del prejuicio de los porteños para con los no porteños.

Que los porteños tienen ojeriza a cosas provenientes de territorios extra Capital Federal, ya es conocido facto a décadas. Ahora ese estudio innovador viene a confirmar lo que la masa de 40% de no porteños según el mismo estudio, de extranjeros sumados a 15% de argentinos no porteños de varias partes de la federación sienten en su día a día.

Los datos impresionarían un nativo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sin embargo no a los demás sobrevivientes de este territorio a margen del río de la Plata. Este después de estudios de los más "re contra" elaborados, fortuitos medios de pesquisas revolucionarios utilizados y criteriosos llega a la una increíble marca sobre el tema, "¿Qué un porteño piensa?"

Esta fue la encuesta hecha con 5000 mil personas en representación porcentual equivalente a las clases sociales que existen aquí. La mitad no entendió la pregunta, puéis la normativa coloquial seria "Lo qué piensa un porteño?", y terco como son mismo no han de considerar una forma no castillo-porteña. Aun que el formato substraído sea gramaticalmente posible y morfológica-mente plausible si no eres cerrado, o sea comprehensible, o comprensible como se dice acá.

El Ranking de los más y menos estimados por los porteños quedó-se así:

1) Porteños: seres humanos súper dotados.

2) Argentinos después de la auto pista que limita la Capital Federal: Provincianos, los llaman de argentinos por una costumbre anticua.

3) Brasileño: Negros que juegan fútbol y hacen sexo extraordinariamente bien, todavía no dotados de inteligencia o cerebro.

4) Paraguayos: Buenos parrilleros que hablan guaraní para putear los patrones.

5) Bolivianos y Peruanos: Algo para tener miedo y contratar en negro para empleos más bajos por precios que porteños jamás trabajarían.

6) Lo resto: Minorías que son juzgadas más por la apariencia que por la nacionalidad, caso no sean europeos o americanos.

Uno en la ciudad


Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista


Una mochila, una maleta grande y una guitarra... Obviamente llevados por alguien. La fobia de volar lo trajo por tierra al territorio porteño. El sol se traspellaba desde el Plata y por todos los lados y calentando su cuerpo que al cuarto paso adentro del terminal rodoviario.

Lejos o no de los postales vistos en películas de Darín y de los barrios típicos de Esperando la Carroza, en su retina empezaba-se a construir ya y entonces un imagen más factible de la Buenos Aires real en que vivimos.

Los colores tantos. De piel, del cielo, de las veredas, de los vendedores de ropa, libros, choripan, pancho... Algo entonces desconocido, o antes llamado de perro caliento, quizás hot-dog... En el locutorio no le atendían del hostal. De ninguno de los tres... Ya transpiraba y cambiaba la respiración. Feliz por volver vivir en una gran ciudad... Igual, transpiraba...

Estaba cerca a una de las pocas villas de Capital Federal... de un lado la veía, y al opuesta la punta de la mega torres de Puerto Madero. Tan cerca y tan lejos al mismo... Caminar tan cargado a 40°C. No estaba en sus planes... La internet, claro, la salva vidas de la modernidad... Lo que no sabéis podéis recurrir a ella y seguramente le va a safar de una.

Al conectarse justo en este momento una compañera de tiempos antiguos de facultad está también conectada. El “Hola” de ella fue algo con aura de un film de Fellini, de aquellas escenas en que se llora de alegría y se ríe de tristeza.

La piba de la recoleta, la cuál hubiera cursado un cuatrimestre de cine años atrás, vivía en Buenos Aires ya a cinco años, le invitaría a un café, y de este a un hospedaje de una semana para que le pudiera presentar la ciudad y buscarle una morada con la paciencia de los dioses y la calma de Gandhi.

Justo en ese día, 12/12/2008, conoció el helado triple sabor de Freddo, en calle Callao, y entonces también aprendió que la doble “ll” y la “y,” podrían tener el mismo sonido. Entre otras cosas más, que sólo el tiempo le iban hacerse entender y enamorarse, o no. Cada tema es uno y no podemos mezclar... Igual... ¡Ya está, boludo! Sos más uno en la ciudad...

martes, 30 de agosto de 2011

Olor, sabor, tacto, oído, podrido, amargo...


Fernando Schweitzer, Buenos Aires - Actor No-TELEFEsino, Director Teatral, Cantante, Escritor y Periodista


Este francés... este objeto raro y conocido, como una piedra... o una bola de pelos... un gusto a pomelo fuera del plazo de validez, adstringente como vino barato abierto en la semana pasada que te hace gritar como una nena en el tren fantasma, tal cual ambulancias o alarmas de auto a las 3 de la mañana. Olía a un perro bajo lluvia de verano o a mi hermano recién llegado del fútbol. Mientras me acercaba intentaba no ver. Al verlo decidí nunca más olvidarme un pan en un cajón.... Pobre francés...